domingo, 18 de agosto de 2013

Retuerce

-Hola. Llueve mucho.
-Me he dado cuenta. No llevas paraguas. ¿Quieres el mio?
-No, no te preocupes. Alex, encantado.
-Dany. ¿Has cenado?
-Algo, poco. ¿Tú?
-No.
-¿Quieres que vayamos a comer algo?
-No, no hace falta, de veras, gracias. ¿Eres empresario?
-Forense. ¿Trabajas o estudias?
-Aún estoy en la carrera. Varios años de mala pata.
-¿De veras no tienes hambre?
-No, en serio. ¿Qué haces bajo estos andamios?
-¿Qué haces tú?
-Esperar.
-Espero.
-¿A que deje de llover?
-Imagino.
-¿Imaginas?
-Me gusta la lluvia.
-¿Mojarte?
-Y después un baño caliente.
-¿Vives aquí cerca?
-¿Quieres saber dónde?
-¿Qué insinúas?
-¿Acaso lo insinuó yo?
-¿Por quien me tomas?
-¿Por quién me tomas tú?
-Por un forense.
-Lo soy.
-Estás majara.
-¿Quieres saber dónde vivo o no?
-¡Claro!¿Y por qué después no me atas a la cama y me desnudas?
-Dany, cálmate.
-No me llames Dany. Y no me digas que me calme. Ahora vas a llevarme a tu casa y vas atarme.
-Apenas sabes  quien soy, ¿estás segur...
-Para ser un forense, vigilas bastante mal quién te conoce y quién no. Ahora abre la puerta de este portal. Voy a contar hasta  15 despacio, muy despacio, y antes de que diga cero quiero sentir tus labios en mi piel. 15... 14...
-No me conoces.
-Abre esa puerta y déjame conocerte. 13... 12...

Mirando al sol entre pétalos

No. No lo es. No es justo. No es justo que amanezca de esta forma. No es justo que el aire que pasa por mi ventana se lleve el olor de tu pañuelo junto al que duermo, despertándome así en el engaño de tornarse en tu aliento. No puedo despertar así. Es dulce. Y después un golpe en la nuca. No es justo que despierte cada mañana en el deseo de verte, de sentirte, de mirarte y tocarte, ser tocado y mirado, y de pronto ver como te extingues entre mis brazos, aunque nunca estuviste aquella noche. Y por mucho que sea yo quien  lo elija cada noche, no es justo. ¿Qué culpa tengo yo?(Toda)¿Qué motivo tiene el viento para disfrazarse de ti y torturarme? No es justo que tú estés tan lejos y tan poco distante. No es coherente que te tenga tan aquí si estás tan allá. Aunque en este mundo sin razón... ¿Qué es coherencia y qué ilusión? ¿Hasta dónde puede llegarse volando montado en tu olor? Yo quisiera... Yo quisiera... ¿Qué quisiera yo? ¿Y qué no quisiera? ¿Dónde iría sino donde voy? Y yo me haría amigo del viento, saldría a acariciarlo cada mañana, saldría a mimarlo. Si él fuese viento. Y si aceptase ser él, y no si pretendiese volverse tú. Porque tú, más que tú, no hay nadie. Y aunque lo hubiese, no me sirve. No. No lo es. No es justo. Yo no quiero el viento con tu olor. Yo no quiero un despertar tan cruel. Yo quiero no despertar. Quiero un sueño. Un vuelo. Volar. Quiero volar. Y alguien que vuele. Y que tú me enseñes a volar de tu mano. Y que de la mía aprendas tú. Yo quiero una gota crecida en un brote de cesped al amanecer y un koala. No quiero el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón. Ni quiero nada que no sea un tacto, un beso, una caricia, un susurro, una cosquilla, una sonrisa. Nada que no tenga tu rostro. Nada que no me proteja como me siento protegido entre tus brazos, nada que no sepa amarme como me siento amado. Nada que no pueda amar tanto. Y si no existe cosa igual puede el viento en paz seguir paseando por mi barrio, que yo cerraré la ventana esperando que golpees con tus suaves manos mi puerta.

Mirando entre pétalos el sol

No. No lo es. No es justo. No es justo que amanezca de esta forma. No es justo que el aire que pasa por mi ventana se lleve el olor de tu pañuelo junto al que duermo, despertándome así en el engaño de tornarse en tu aliento. No puedo despertar así. Es dulce. Y después un golpe en la nuca. No es justo que despierte cada mañana en el deseo de verte, de sentirte, de mirarte y tocarte, ser tocado y mirado, y de pronto ver como te extingues entre mis brazos, aunque nunca estuviste aquella noche. Y por mucho que sea yo quien  lo elija cada noche, no es justo. ¿Qué culpa tengo yo?(Toda)¿Qué motivo tiene el viento para disfrazarse de ti y torturarme? No es justo que tú estés tan lejos y tan poco distante. No es coherente que te tenga tan aquí si estás tan allá. Aunque en este mundo sin razón... ¿Qué es coherencia y qué ilusión? ¿Hasta dónde puede llegarse volando montado en tu olor? Yo quisiera... Yo quisiera... ¿Qué quisiera yo? ¿Y qué no quisiera? ¿Dónde iría sino donde voy? Y yo me haría amigo del viento, saldría a acariciarlo cada mañana, saldría a mimarlo. Si él fuese viento. Y si aceptase ser él, y no si pretendiese volverse tú. Porque tú, más que tú, no hay nadie. Y aunque lo hubiese, no me sirve. No. No lo es. No es justo. Yo no quiero el viento con tu olor. Yo no quiero un despertar tan cruel. Yo quiero no despertar. Quiero un sueño. Un vuelo. Volar. Quiero volar. Y alguien que vuele. Y que tú me enseñes a volar de tu mano. Y que de la mía aprendas tú. Yo quiero una gota crecida en un brote de cesped al amanecer y un koala. No quiero el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón. Ni quiero nada que no sea un tacto, un beso, una caricia, un susurro, una cosquilla, una sonrisa. Nada que no tenga tu rostro. Nada que no me proteja como me siento protegido entre tus brazos, nada que no sepa amarme como me siento amado. Nada que no pueda amar tanto. Y si no existe cosa igual puede el viento en paz seguir paseando por mi barrio, que yo cerraré la ventana esperando que golpees con tus suaves manos mi puerta.

lunes, 5 de agosto de 2013

Flor junto a un volcán

Me dijo "me gusta tu forma de ser". Y probablemente, como todos, no pensase a fondo el significado de esas cuatro palabras, tal vez pensó en lo que con ellas por lo general y en la mayoría de los casos queremos decir, pero no en el significado real de "la forma de ser", no con el poder que esas cuatro palabras albergan en sus diez letras. "Tu forma de ser". No quiere decir tu forma de actuar, tu forma de sonreír, tu forma de hablar, tu forma de pensar, o tu forma de mantenerte vivo. Tu forma de ser... Cómo convives con lo demás,  el modo en el que eres, sin más, sin nada. Sólo tú, solo tú frente al mundo, desmantelando cualquier teoría de que no somos nada, porque "eres", y no solo que "eres", sino que tienes una forma única de ser, una forma que es tu forma, "tu forma de ser". Un modo de demostrar al mundo que estás vivo, que eres único, que no dejas de existir. Un modo de demostrar al mundo que tú estás vivo, que tú eres único, que tú no dejas de existir. Y que quizás ni el misterio de la muerte, a cerca del que tan poco sabemos, pueda dejar obsoleta, esa manera tuya de armonizar y de relacionarte con todo lo otro que también es, "tu forma de ser". Porque "tu forma de ser" también vive en los demás, porque hay de quienes necesitas para ser, para poder ser tú, tú mismo, para hablar como tú mismo. Hay de quienes necesitas para pensar, sonreír, amar, dibujar, escribir, colorear, fotografiar, reír, cantar, pasear, imaginar, llorar, crecer, madurar, soñar, observar, oler, querer, ser; como eres. "Tu forma de ser" no se trata de si eres simpático, de si eres agradable o eres asocial. Se trata de tu forma más absoluta de ti, de tu esencia.