domingo, 31 de marzo de 2013
Brotes de olivo
Entre el césped entre el pasto y sobre el barro del campo, abajo del cerro, observado por el pico de una montaña y vislumbrado por la luna se ve. Bajo el manto de nubes y sobre un arroyo, rodeado del sonido del agua, de la corriente, sobre un muro de piedra, entre dos rostros, entre un par de palabras, de agradecimiento, en dos sonrisas se ve. En los hondo de un callejón alumbrado por una farola, un callejón que conduce a un camino encharcado, amurallado por plantas, atravesado por un riachuelo, un ruido de fluido puro inodoro e incoloro, en una mano al cuello se ve. En una guitarra, una voz, como hormiga que camina por tu espalda, en las flores que te maldicen muriendo celosas se ve al ser humano. Se ve justo lo que lo hace humano. Se ve lo incondicional, lo irrazonable, la entrega. Se ve a Dios. Se oye una voz entre las paredes de un edificio coronado con campanas, entre las columnas frente a un altar. Una voz ardiendo en resucitar a un mundo que se muere, que prende esa nueva luz que viene. Un canto que cuando mira la tierra y las tragedias observa, siente en su corazón el dolor de quien se muere. Una voz que salva a este mundo decadente y mantiene la esperanza de los muchos que la pierden. Se oye a quien baja de la cruz a tanto Cristo sufriente mientras los hombres miramos, impasivos e indolentes. Se oye un grito que desde el silencio, de un ser que su Dios retiene, porque se hace palabra que sin hablar se le entiende. Un grito que se torna en aleluya porque traduce la muerte, como el trigo que se pudre y de uno cientos vienen. Sonríe la tierra. Canta aleluya quien perdió la esperanza. Se espina la piel de quien escucha esas voces. Sueltan sus ojos tímidas lágrimas que aceleran la respiración. Sueltan las cristalinas opresiones en el pecho. Muestra ante su rostro el rostro de quien ama lo sórdido y lo hermoso, sin pretender recompensa alguna. De quien ama. De quien fue juzgado, sin haber sido escuchado, de quien entregó todo. Se entregó, se postró ante la muerte, el odio, la deshonra, la traición, la despreocupación y la injusticia con amor. De quien fue condenado por quien no le ha escuchado. Quién mostró amor incondicional. Se puede sentir el abrazo de una madre y un hijo. Las lágrimas que golpean a ritmo el tejido de los pantalones sobre una rodilla. Se siente la pasión. Es en lo humano en donde se encuentra el amor. Es el amor lo verdaderamente humano.
martes, 26 de marzo de 2013
55.
Era un cuadro memorable, un magnífico comienzo de película. Una escena que pasaría a ser un clásico. 35 mm, por supuesto. Las cámaras estas que son como de fotogramas más anchos que altos, los que tienen así, dos lineas negras, una encima y otra debajo. Plano general. Bueno, de rodillas para arriba, y un poco de aire encima de su cabeza . A ver, te explico la imagen ¿Vale? Él está apoyado en una pared de piedra en una rampa no muy inclinada, al aire libre, es la parte de fuera de un edificio, ¿Entiendes? Bien, él está apoyado con un pie en el suelo, la rampa, y el otro en la pared, estilo.... con la pierna flexionada. Lleva una mochila, apoyada en el suelo, pero no importa porque no sale en el plano. Lleva unos vaqueros y unas zapatillas negras, normales, casual. Los vaqueros grises, ni anchos ni ajustados, unos vaqueros de los de toda la vida. Un jersey azul marino, en plan muy oscuro, este si ancho, con un bolsillo, de estos, en medio del jersey, que tienen dos agujeros. De canguro creo que los llaman. Con capucha, pero no la lleva puesta ¿Qué? Pues para que lo sepas, hostia. Te estoy describiendo la situación, no lo que se ve. Lleva un palestino al cuello, uno rojo y negro, enrollado al cuello del que solo cuelga un extremo. El derecho. Tiene melenilla. Marrón muy oscuro, casi negro. Con flequillo, no como en los 60. Esto... También lleva unos auriculares grandes,pero creo que usaremos unos pequeños, creo que blancos para que se vean. Ahora, el chaval está leyendo una obra que sujeta con la mano izquierda, la derecha la tiene metida en el bolsillo del pantalón. "Esperando a Godot" de Beckett ¿Qué?¿Qué no sabes quién es? ¡Aj, vete al cuerno, Fred! Reía. Esa es la imagen, la situación. Por cierto, ¿sigues leyendo mis textos? Ya, bueno, es que sabes, estoy atareado y no puedo publicar todo lo que pasa por mi cabeza, pero tengo un par de textos nuevos esta semana. La que viene no sacaré, figura, estoy de viaje, pero tendré experiencias, que es mejor. Bueno, volviendo a la escena, como te había dicho, una 35mm. Grabado en 100º, tomando por punto al chaval y por plano de 180º la pared ¿Capitto? Cojonudo. Escucha, se legraban 6 segundos. 6. Ni 4, ni 5, ni 7. ¿Cuántos? Eso es. En el 7 aparece una chiquilla que le tapa dándole un beso. ¡Ahí! Ahí se corta y oscuro. Pantalla negra. En 0,75 segundos de pantalla negra comienzan a oirse la guitarra y el hit-hat de... eso, Roxanne. Nombres de acores, actrices y productores principales, lo de siempre. Y luego el título bien en grande, en letras naranjas o amarillas, o de esos tonos: What´s in my mind.
La sala se llenó de un murmullo y un tono de luz más apagado. Sus palabras seguían siendo sonoras y profundas, pero apenas se distinguía la pronunciación de "locura" y la de "paz". Solo unas pocas frases al final tuvieron entendimiento:
Pon atención, Fred. No me importa, ¿Vale? Solo quiero mostrar esa sensación de... boom... Ese morder de un labio y borrar los doscientosnosecuantos países de este planeta, sus gobiernos, sus historias y sus noticias. Lo de matar el tiempo y el espacio, cerrar los ojos y besar. Mandar al carajo la realidad y quedarme con... con... What´s in my mind.
La sala se llenó de un murmullo y un tono de luz más apagado. Sus palabras seguían siendo sonoras y profundas, pero apenas se distinguía la pronunciación de "locura" y la de "paz". Solo unas pocas frases al final tuvieron entendimiento:
Pon atención, Fred. No me importa, ¿Vale? Solo quiero mostrar esa sensación de... boom... Ese morder de un labio y borrar los doscientosnosecuantos países de este planeta, sus gobiernos, sus historias y sus noticias. Lo de matar el tiempo y el espacio, cerrar los ojos y besar. Mandar al carajo la realidad y quedarme con... con... What´s in my mind.
sábado, 23 de marzo de 2013
Browned eyed girl
-No estás escribiendo...
-Estoy con mi tren ¿Te gusta? Lo acabo de comprar.
-¿Y desde cuándo no escribís nada?
-Desde que estuve de viaje.
-Quizá ya no tengas nada que escribir. Mira, aquí te marqué varios trabajos posibles.
- No necesito que me busques trabajo. Estoy bien así. Soy poeta.
-¿Qué oficio es ser "poeta"? ¿Dónde dice aquí: "se busca "poeta". Buena remuneración"?
-En ningún lado. No se me ofrece. Ya lo tomé, no está vacante.
-¿Dónde dice aquí que una empresa busque "poeta"?
- Tal vez no lo necesiten. ¿Tuviste un tren alguna vez?
-Ya tiene una edad...
-¿Tuviste alguna vez uno?
- No
-Yo tampoco.
(Silencio)
-¿Y cuánto tiempo más pensás vivir de ser "poeta"?
-No lo pienso. ¿Cuánto tiempo piensa el trencito ser trencito? ¿Cuánto tiempo pensás vos ser vos?
-No tengo tiempo que perder y varias cosas por hacer... Si me disculpa. (Sale. El hombre se queda fumando observando el trencito. Saca un cuaderno y escribe. Entra la mujer.)
-Parece que te decidiste a escribir...
-No me quedaba otra.
-¿Cómo que no te quedaba otra? (Al ver que no contesta hace otra pregunta) ¿Vendés mucho? (Y otra) ¿Cual es tu nombre de autor? (Y otra más) ¿Cómo vivís siendo "poeta"?
- Del mismo modo que vivís vos siendo... siendo lo que sos.
-¿Por qué escribís? (La mujer para el trencito)
-¿Por qué trabajas?
-Por necesidad.
-¿Qué necesitas?
-Dinero. Y ocupar mi tiempo libre... Sentirme útil, que sirvo para algo para poder decirle al mundo que acá estoy. ¿Pero vos?
-Lo mismo.
-¿Puedo leer lo que escribiste?
-Naturalmente
(Deja el cuaderno y el lápiz en el sillón y se levanta. La mujer toma su lugar, extrae unos anteojitos del bolsillo y comienza a leer. El hombre pone en marcha el trencito y sale fumando. La mujer se sume en la lectura y tras un rato, comienza a escribir en el cuaderno. Oscuro.)
-Estoy con mi tren ¿Te gusta? Lo acabo de comprar.
-¿Y desde cuándo no escribís nada?
-Desde que estuve de viaje.
-Quizá ya no tengas nada que escribir. Mira, aquí te marqué varios trabajos posibles.
- No necesito que me busques trabajo. Estoy bien así. Soy poeta.
-¿Qué oficio es ser "poeta"? ¿Dónde dice aquí: "se busca "poeta". Buena remuneración"?
-En ningún lado. No se me ofrece. Ya lo tomé, no está vacante.
-¿Dónde dice aquí que una empresa busque "poeta"?
- Tal vez no lo necesiten. ¿Tuviste un tren alguna vez?
-Ya tiene una edad...
-¿Tuviste alguna vez uno?
- No
-Yo tampoco.
(Silencio)
-¿Y cuánto tiempo más pensás vivir de ser "poeta"?
-No lo pienso. ¿Cuánto tiempo piensa el trencito ser trencito? ¿Cuánto tiempo pensás vos ser vos?
-No tengo tiempo que perder y varias cosas por hacer... Si me disculpa. (Sale. El hombre se queda fumando observando el trencito. Saca un cuaderno y escribe. Entra la mujer.)
-Parece que te decidiste a escribir...
-No me quedaba otra.
-¿Cómo que no te quedaba otra? (Al ver que no contesta hace otra pregunta) ¿Vendés mucho? (Y otra) ¿Cual es tu nombre de autor? (Y otra más) ¿Cómo vivís siendo "poeta"?
- Del mismo modo que vivís vos siendo... siendo lo que sos.
-¿Por qué escribís? (La mujer para el trencito)
-¿Por qué trabajas?
-Por necesidad.
-¿Qué necesitas?
-Dinero. Y ocupar mi tiempo libre... Sentirme útil, que sirvo para algo para poder decirle al mundo que acá estoy. ¿Pero vos?
-Lo mismo.
-¿Puedo leer lo que escribiste?
-Naturalmente
(Deja el cuaderno y el lápiz en el sillón y se levanta. La mujer toma su lugar, extrae unos anteojitos del bolsillo y comienza a leer. El hombre pone en marcha el trencito y sale fumando. La mujer se sume en la lectura y tras un rato, comienza a escribir en el cuaderno. Oscuro.)
martes, 19 de marzo de 2013
Carta 500001
Llueve. Las aceras se manchan de gotas, y de alegría mi cara. Llueve, y no importa. Llueve y camino sonriente por las veredas de la ciudad, tranquilo y calmado, con ganas de explotar. Con fuerza de huracán. Llueve, y caen las gotas con fuerza de rabiar, con ánimo de mojar. Caen e irrumpen mi camino, mojan mi rostro. Mojan mi pelo... mi nariz... mis labios.... mi sonrisa. Me mojan y me empapo de su fuerza. Me empapo de su velocidad y de su desgarro al caer del cielo y chocar en la tierra. ¡Quiero ser gota! Quiero ser gota, que caigan, girando. Que caiga desde muy alto, desde lo más alto de las alturas. Desde la mayor altura de lo más alto que pueda hallarse en las alturas. Quiero caer, al vacío, sin preocupación. Caer, ser y disfrutar de ser gota, y de caer. Y no chocar, nunca. No chocar contra el suelo, no caerme contra el suelo, no dejar de ser gota. No quiero dejar de irrumpir en el paso de los caminantes. De irrumpir en tu paso. De mojar tu sonrisa. ¡Quiero ser sonrisa! Quiero ser sonrisa, con motivos. Quiero sonreír más allá de por querer plantarle al mundo buena cara. Quiero sonreír con el corazón, quiero ser sonrisa auténtica. No quiero ser un gesto, una mueca, una expresión. No quiero ser una curva labial ni un un hoyuelo en el pómulo. Quiero ser alegría. Quiero ser motivo de otra sonrisa. Quiero gritar ¡Gritar! Quiero simplemente, caminar por las calles diluviadas, por las grises aceras de mi ciudad, quiero correr cuesta abajo, correr hacia arriba, subir escaleras, rodar. Quiero todas las direcciones todas las velocidades, quiero todos los pasos y zancadas. Quiero ser, y sonreír Y no decírselo a nadie. Pero sentirlo. Saber que es así. Que no hay más. No quiero que nadie me pregunte. Quiero sonreír en medio de la lluvia. sonreír porque lo necesito, y no porque quiero. No porque quiero que vean mi sonrisa, si no porque necesito verla. La tuya. Anochece. Llueve, y nunca es tarde ni adverso, no para los labios que necesitan lucir su blancura, su reflejo lunar. Y para aquellas que lo necesitan no existe circunstancia adversa ni tardía. No hay mal momento ni mala ubicación. Solo hay ganas, apetencia, necesidad de sonreír . Y de ser sonreídos. Quizás sea la diferencia entre lo cursi y lo bonito.
Son tres sílabas. El aire se escabulle entre dientes, pasa entre los superiores y los inferiores haciendo sonar hasta que la lengua, apoyada en el paladar lo bloquea y lo retiene. Luego, la lengua celosa, comienza a vibrar se exhausta y cede ante el aire que vuelve a pasar, rozando los dientes, de arriba, y de abajo... Y luego, dejar pasar todo el aire por la boca, sin tocar un diente si quiera. Son tres sílabas: Son-ri-sa
Son tres sílabas. El aire se escabulle entre dientes, pasa entre los superiores y los inferiores haciendo sonar hasta que la lengua, apoyada en el paladar lo bloquea y lo retiene. Luego, la lengua celosa, comienza a vibrar se exhausta y cede ante el aire que vuelve a pasar, rozando los dientes, de arriba, y de abajo... Y luego, dejar pasar todo el aire por la boca, sin tocar un diente si quiera. Son tres sílabas: Son-ri-sa
martes, 12 de marzo de 2013
Rabbia E Tarantella
De su boca salieron estas palabras. De la boca de ese fumador de la barra de un bar y del bebedor de un whisky on the rocks. Salieron de unos labios sumergidos bajo la sobra de un sombrero oscuro, bajo una gabardina, un sobretodo. Se escupían de una voz ronca que lamia la boca de un cigarro. Apoyaba su hombro en la barra, tosía, se quitaba el cigarro, hablaba, volvía a darle un calo, seguía hablando, se aceleraba. Callaba. Seguía. De esa boca de fardar y de ese alma de sufrir. De su incertidumbre partían Sonaban los barcos y los veleros en forma de palabras de su sufriente rostro emigrar.
Yo que sé. Es... bueno, es algo jodido ¿Sabes? Es algo que a fin de cuentas nadie te asegura, me refiero, es algo tan incierto, es algo tan, joder, tan desgarrador, tan... ah. Es algo que te corroe los tejidos es... bah, yo que sé ,tío Imagínate vale. Ponle que tu tienes... tu vida. Tienes tu alegre vida, con tus hábitos y todos tus, todas tus cosas que bueno de vez en cuando te sacan una sonrisa, cosas que mas cosas que menos. vale. Y ahora piensate que estas en un casino. En ese casino en el que has estado toda tu puta vida metido, has estado toda tu vida metido ganándote lo que tienes, eso es. Ganándote esos hábitos, costumbres, esas razones de vivir.... que te sacan una sonrisa. Bueno. Imagínate, ponte que el jackpot es... yo que se ¿A que aspiras? ¿4 coches de lujo¿ ¿Una casa? ¿Un chalet? ¿Quieres un sueldo de por vida de 7 mil euros al mes? ¿Quieres un jacuzzi? ¿Quieres una mansión hiper enorme?¿Quieres... yo que se, última tecnología en toda tu casa: ordenadores caros, televisiones grandes, reproductores de sonido más grandes que.. que.. que tu puto salón entero? ¿Quieres una cocina especializada, una mesa robótica quieres?... ¡Yo que sé! Un... ¿Un cocodrilo como mascota? ¿Un tucán? ¿Tener un zoológico en tu casa? Me da igual, lo que coño quieras ¿vale? Ponle que todo lo que quieres está en ese jackpot, en ese jackpot de ese casino. Pero, pero... pero digamos que solo te puedes llevar el jackpot si juegas a un juego especial, ¿vale? Y justamente no es el juego al que llevas jugando toda tu puñetera vida en ese casino con el que te has ganado... bueno, esas cosas que te hacen ser "feliz", digamos, lo que te hace sonreír a fin de cuentas. Bien, tienes que jugar a ese juego pero no es con el que has ganado todo es un juego del que no tiene ni puta idea. Son las mismas normas, te reparten 5 cartas, le reparten 5 cartas, hay dos descartes pero el único cambio es... que ni tu ni ella podéis ver las 5 cartas. Es decir, tu no tienes ni una jodida idea de tu mano, ni ella tampoco de la suya. Bueno, vale, pues entonces... tienes esas 5 cartas ¿No?... ¿Qué cojones haces, tío que cojones haces con esas 5 cartas? Porque, vale, son 5 malditas cartas de 52, o sea, hablamos de que tienes algo menos del 10 por ciento de la baraja en tu mano. Tienes todas las posibilidades ¿No es así? Quiero decir, tienes la posibilidad de tener o un repoker de ases... o que lo tenga ella ¿sabes?. Es algo tan... no sé, tío joder. Me congela las neuronas, es algo que, que, que me vuelve la piel insensible. Me ensordece la vista, tío Yo que sé, joder, me nubla los oídos Es algo que... No puedo dormir, coño, no puedo. Sabes... tienes esas pequeñas sonrisas en tu vida, esas cosas que te has ido poco a poco ganando en este casino. Que, joder, merecen la pena, claro que si. Pero la sonrisa de verdad, la que te sale del corazón, socio... La sonrisa que es sonrisa de verdad está en ese jackpot.... Y tienes 5 cartas... No sabes que putas 5 cartas, ni tampoco ella sabe las suyas. Puedes ganarle, seguro. O puedes perder, seguro, también... La sonrisa que va a salir de tu corazón está en ese jackpot, eso es lo único que sabes de esta partida de las 52 cartas. Lo único que sabes es que está ahí... en ese jackpot.....
Yo que sé. Es... bueno, es algo jodido ¿Sabes? Es algo que a fin de cuentas nadie te asegura, me refiero, es algo tan incierto, es algo tan, joder, tan desgarrador, tan... ah. Es algo que te corroe los tejidos es... bah, yo que sé ,tío Imagínate vale. Ponle que tu tienes... tu vida. Tienes tu alegre vida, con tus hábitos y todos tus, todas tus cosas que bueno de vez en cuando te sacan una sonrisa, cosas que mas cosas que menos. vale. Y ahora piensate que estas en un casino. En ese casino en el que has estado toda tu puta vida metido, has estado toda tu vida metido ganándote lo que tienes, eso es. Ganándote esos hábitos, costumbres, esas razones de vivir.... que te sacan una sonrisa. Bueno. Imagínate, ponte que el jackpot es... yo que se ¿A que aspiras? ¿4 coches de lujo¿ ¿Una casa? ¿Un chalet? ¿Quieres un sueldo de por vida de 7 mil euros al mes? ¿Quieres un jacuzzi? ¿Quieres una mansión hiper enorme?¿Quieres... yo que se, última tecnología en toda tu casa: ordenadores caros, televisiones grandes, reproductores de sonido más grandes que.. que.. que tu puto salón entero? ¿Quieres una cocina especializada, una mesa robótica quieres?... ¡Yo que sé! Un... ¿Un cocodrilo como mascota? ¿Un tucán? ¿Tener un zoológico en tu casa? Me da igual, lo que coño quieras ¿vale? Ponle que todo lo que quieres está en ese jackpot, en ese jackpot de ese casino. Pero, pero... pero digamos que solo te puedes llevar el jackpot si juegas a un juego especial, ¿vale? Y justamente no es el juego al que llevas jugando toda tu puñetera vida en ese casino con el que te has ganado... bueno, esas cosas que te hacen ser "feliz", digamos, lo que te hace sonreír a fin de cuentas. Bien, tienes que jugar a ese juego pero no es con el que has ganado todo es un juego del que no tiene ni puta idea. Son las mismas normas, te reparten 5 cartas, le reparten 5 cartas, hay dos descartes pero el único cambio es... que ni tu ni ella podéis ver las 5 cartas. Es decir, tu no tienes ni una jodida idea de tu mano, ni ella tampoco de la suya. Bueno, vale, pues entonces... tienes esas 5 cartas ¿No?... ¿Qué cojones haces, tío que cojones haces con esas 5 cartas? Porque, vale, son 5 malditas cartas de 52, o sea, hablamos de que tienes algo menos del 10 por ciento de la baraja en tu mano. Tienes todas las posibilidades ¿No es así? Quiero decir, tienes la posibilidad de tener o un repoker de ases... o que lo tenga ella ¿sabes?. Es algo tan... no sé, tío joder. Me congela las neuronas, es algo que, que, que me vuelve la piel insensible. Me ensordece la vista, tío Yo que sé, joder, me nubla los oídos Es algo que... No puedo dormir, coño, no puedo. Sabes... tienes esas pequeñas sonrisas en tu vida, esas cosas que te has ido poco a poco ganando en este casino. Que, joder, merecen la pena, claro que si. Pero la sonrisa de verdad, la que te sale del corazón, socio... La sonrisa que es sonrisa de verdad está en ese jackpot.... Y tienes 5 cartas... No sabes que putas 5 cartas, ni tampoco ella sabe las suyas. Puedes ganarle, seguro. O puedes perder, seguro, también... La sonrisa que va a salir de tu corazón está en ese jackpot, eso es lo único que sabes de esta partida de las 52 cartas. Lo único que sabes es que está ahí... en ese jackpot.....
......... ¿Y vas a quedarte ahí parado?
miércoles, 6 de marzo de 2013
Lienzo 40
Entre las butacas acolchadas en rojo terciopelo se hallaba mi cómplice, acomodada entre risas y diálogos. Y yo... bueno, yo merodeaba por el escenario mirándola y sonriendo. Nada más, desempeñaba mi tiempo sonriendo su sonrisa. Me miraba esperando que escapase por mis labios algunas de las palabras de un texto. El peso de mis pasos se hacía tangible en el leve crujir de la tarima, la gravedad de mi alegría se divisaba en mi sonrisa, y en sus pupilas... en las pupilas de mi cómplice se podía observar el motivo de aquello. El motivo de quemar una tarde encerrado en una sala, entre butacas y bambalinas. Era en esa iris marrón donde estallaba escondida la razón que no quería ser reconocida. Era en esos ojos, en esa nariz, en ese rostro. Era por ello por lo que dejaba de lado el mundo, por lo que hacía de mi universo una jungla, una pequeña gigante jungla. Era por esa cara, por esa sonrisa y esa... esa... era por esa.
-¿Qué por qué me subo a un escenario?- reí - Bueno... - y tras lo que para mi pareció un silencio de meditación bastante breve - Como sabes, la vida es... una simplicidad construida por pequeñas complejidades. Que la vida es mucho más simple de lo que pensamos, que hay que vivirla, no es nada nuevo para ti - volví a reír Pero.. como que a veces se pone una máscara de incomprensible se enfada . Y se cubre con su manto de complicidad y.. no sé. Claro que también es posible que esa máscara se la pongamos nosotros... No sé, en definitiva es interesante. Pues es por eso. Creo que... Suena creído y profesional ¿no? Pero, creo que solo soy capaz de quitarle la máscara que le pongo a la vida desde un escenario. Se ve todo tan... simple desde aquí. Como que la vida está un escalón más arriba que yo y que para desnudarla y volverla llana, hacerla... simple, como tú y como yo, como que para verle el rostro de verdad, necesito subir al escenario. Si no, no llego.
-Ya... si te entiendo. O sea, no subiéndome a un escenario pero... si, vamos. Es que no se como decírtelo - sonreí - Pero si.
La miré. Continué caminando y me senté al lado de la boca del escenario, justo en frente de ella, con una fila de butacas entre nosotros. Fue un encuentro de intenciones. Cruzaron mis deseos y sus ganas. Se realizó un místico silencio que mutiló al oído. El ruido del silencio ensordeció. Como un sicario, solo quedó en pie la vista. Quedó clavada en sus colmillos, en esa sonrisa desprotegida. En esos ojos que me susurraban: venga... habla.... Forcejearon mis ganas de besar y mi inseguridad. Mi ansia de sangrar y mi entrega. Quedó en pie solo su mirada en la mía mi mirada en la suya. Tras un tiroteo de silencio, solo quedaron nuestras sonrisas.
Comencé a balbucear mientras me ponía en pie y caminaba por los pasillos laterales del aforo.
-Tras cada paso venía otro... y otro... y otro... y después, quizás, un charco. A lo mejor después otro, quien sabe. Bajo la lluvia todo se volvía somnoliento, todo se encontraba entre la delgada linea de lo absurdo y lo certero. Todo era tan simple, tan fácil Correr.. bajo la lluvia. Un charco, después otro, y otro y un estruendo de carcajadas. El ritmo de mi zapateo combinaba con el de las gotas. Con la humedad y con el agua, con el viento que rodea, sin dilación, se acercaba mi sonrisa. Correr cuesta abajo de su mano. Y mañana ya veríamos, pero ahora.. ahora solo coexistían la alegría y su sonrisa. La fuerza con la que duramente caían las gotas del firmamento sobre mi rostro no eran tan si quiera semejables con un ínfima porción del bienestar que una de sus sonrisas podía proporcionarme. Mirarnos, empaparnos de nosotros, de sonrisas, de gotas, de miradas disparadas de una diana a otra. Rodearnos como el viento. Humedecer, empaparse, revolcarse en el tiempo y en la vida. Correr sobre la vida, saltando en sus charcos, salpicando cada sonrisa y cada carcajada, cada respiración acelerada. Cada latir apresurado y cada silencio que se ansía romper. Salpicar la vida de nosotros, de miradas ígneas y sonrisas devastadoras. De sus ojos, de su sonrisa. De esa situación, de esa personita y de esa... esa... de esa. Y por esa.
Podíamos hacer dos cosas: O bien admitir nuestra ridiculez, reconocernos diminutos ante la radical realidad. Y disfrutarlo. O nada. Y disfrutarlo.
-¿Qué por qué me subo a un escenario?- reí - Bueno... - y tras lo que para mi pareció un silencio de meditación bastante breve - Como sabes, la vida es... una simplicidad construida por pequeñas complejidades. Que la vida es mucho más simple de lo que pensamos, que hay que vivirla, no es nada nuevo para ti - volví a reír Pero.. como que a veces se pone una máscara de incomprensible se enfada . Y se cubre con su manto de complicidad y.. no sé. Claro que también es posible que esa máscara se la pongamos nosotros... No sé, en definitiva es interesante. Pues es por eso. Creo que... Suena creído y profesional ¿no? Pero, creo que solo soy capaz de quitarle la máscara que le pongo a la vida desde un escenario. Se ve todo tan... simple desde aquí. Como que la vida está un escalón más arriba que yo y que para desnudarla y volverla llana, hacerla... simple, como tú y como yo, como que para verle el rostro de verdad, necesito subir al escenario. Si no, no llego.
-Ya... si te entiendo. O sea, no subiéndome a un escenario pero... si, vamos. Es que no se como decírtelo - sonreí - Pero si.
La miré. Continué caminando y me senté al lado de la boca del escenario, justo en frente de ella, con una fila de butacas entre nosotros. Fue un encuentro de intenciones. Cruzaron mis deseos y sus ganas. Se realizó un místico silencio que mutiló al oído. El ruido del silencio ensordeció. Como un sicario, solo quedó en pie la vista. Quedó clavada en sus colmillos, en esa sonrisa desprotegida. En esos ojos que me susurraban: venga... habla.... Forcejearon mis ganas de besar y mi inseguridad. Mi ansia de sangrar y mi entrega. Quedó en pie solo su mirada en la mía mi mirada en la suya. Tras un tiroteo de silencio, solo quedaron nuestras sonrisas.
Comencé a balbucear mientras me ponía en pie y caminaba por los pasillos laterales del aforo.
-Tras cada paso venía otro... y otro... y otro... y después, quizás, un charco. A lo mejor después otro, quien sabe. Bajo la lluvia todo se volvía somnoliento, todo se encontraba entre la delgada linea de lo absurdo y lo certero. Todo era tan simple, tan fácil Correr.. bajo la lluvia. Un charco, después otro, y otro y un estruendo de carcajadas. El ritmo de mi zapateo combinaba con el de las gotas. Con la humedad y con el agua, con el viento que rodea, sin dilación, se acercaba mi sonrisa. Correr cuesta abajo de su mano. Y mañana ya veríamos, pero ahora.. ahora solo coexistían la alegría y su sonrisa. La fuerza con la que duramente caían las gotas del firmamento sobre mi rostro no eran tan si quiera semejables con un ínfima porción del bienestar que una de sus sonrisas podía proporcionarme. Mirarnos, empaparnos de nosotros, de sonrisas, de gotas, de miradas disparadas de una diana a otra. Rodearnos como el viento. Humedecer, empaparse, revolcarse en el tiempo y en la vida. Correr sobre la vida, saltando en sus charcos, salpicando cada sonrisa y cada carcajada, cada respiración acelerada. Cada latir apresurado y cada silencio que se ansía romper. Salpicar la vida de nosotros, de miradas ígneas y sonrisas devastadoras. De sus ojos, de su sonrisa. De esa situación, de esa personita y de esa... esa... de esa. Y por esa.
Podíamos hacer dos cosas: O bien admitir nuestra ridiculez, reconocernos diminutos ante la radical realidad. Y disfrutarlo. O nada. Y disfrutarlo.
domingo, 3 de marzo de 2013
Bambú
Ya saben, aquella vieja historia del joven en el andén. Me entienden, ¿No es así? Bueno, ese joven desairado que camina en una desganada y fría mañana por el vacío andén de una estación subterránea ya la conocen, oigan. La historia de ese paso lento, de un lado al otro, tambaleando la cabeza ligeramente de un lado al otro, al son de un Jazz que suena en sus auriculares, vamos. El cuento del joven... si, ese. El de los bajos de los vaqueros a medio deshilachar. El que... bueno, ya saben, se sienta a escribir en un banquito riéndose para si de la incomprensión del guardia. Ya lo conocen, ¿No? Si, claro que si, el guardia que va vestido en un peto naranja, el guardia... ¿como era?... ¿Guardia Falcon? ¿Seguro? ¡Ah, si! Si, tiene usted razón, guardia Falcon. Bueno, como ya saben, ese guardia que avisa que el tren solo pasa por el andén 1, no por el andén 2, ya conocen ustedes que la estación es final de trayecto. Ah... Dulce Jazz. Como no, el joven sube las escaleras mecánicas, y vuelve a bajar, como no, al andén 1. No obstante, se sienta en ese banquito y se pone a escribir, de espaldas al tren, que en realidad tiene que coger, y, como ya saben, se vuelve a acercar el guardia... Falcon. Eso es, Falcon, a decirle que la linea 1 está a sus espaldas, que si va a coger la linea 4. Ustedes ya lo saben, pero lo que los guardias y... (risas) los cerebros enlatados que viven en la ciudad no saben es que, a veces, no importa ni el destino ni el trayecto. Importa el Jazz... escribir... un buen escenario. Ya saben, joder, una pasión, un algo que te haga andar como soplado por el viento. Que te haga sentir... no sé, ¿80 años atrás? ¿Puro en boca, sombrerito en cabeza? Ya saben (entre risas) ese... No sé, ya saben, aquella vieja historia del joven en el andén.
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