martes, 19 de marzo de 2013

Carta 500001

Llueve. Las aceras se manchan de gotas, y de alegría mi cara. Llueve, y no importa. Llueve y camino sonriente por las veredas de la ciudad, tranquilo y calmado, con ganas de explotar. Con fuerza de huracán. Llueve, y caen las gotas con fuerza de rabiar, con ánimo de mojar. Caen e irrumpen mi camino, mojan mi rostro. Mojan mi pelo... mi nariz... mis labios.... mi sonrisa. Me mojan y me empapo de su fuerza. Me empapo de su velocidad y de su desgarro al caer del cielo y chocar en la tierra. ¡Quiero ser gota! Quiero ser gota, que caigan, girando. Que caiga desde muy alto, desde lo más alto de las alturas. Desde la mayor altura de lo más alto que pueda hallarse en las alturas. Quiero caer, al vacío, sin preocupación. Caer, ser y disfrutar de ser gota, y de caer. Y no chocar, nunca. No chocar contra el suelo, no caerme contra el suelo, no dejar de ser gota. No quiero dejar de irrumpir en el paso de los caminantes. De irrumpir en tu paso. De mojar tu sonrisa. ¡Quiero ser sonrisa! Quiero ser sonrisa, con motivos. Quiero sonreír más allá de por querer plantarle al mundo buena cara. Quiero sonreír con el corazón, quiero ser sonrisa auténtica. No quiero ser un gesto, una mueca, una expresión. No quiero ser una curva labial ni un un hoyuelo en el pómulo. Quiero ser alegría. Quiero ser motivo de otra sonrisa. Quiero gritar ¡Gritar! Quiero simplemente, caminar por las calles diluviadas, por las grises aceras de mi ciudad, quiero correr cuesta abajo, correr hacia arriba, subir escaleras, rodar. Quiero todas las direcciones  todas las velocidades, quiero todos los pasos y zancadas. Quiero ser, y sonreír  Y no decírselo a nadie. Pero sentirlo. Saber que es así. Que no hay más. No quiero que nadie me pregunte. Quiero sonreír  en medio de la lluvia. sonreír  porque lo necesito, y no porque quiero. No porque quiero que vean mi sonrisa, si no porque necesito verla. La tuya. Anochece. Llueve, y nunca es tarde ni adverso, no para los labios que necesitan lucir su blancura, su reflejo lunar. Y para aquellas que lo necesitan no existe circunstancia adversa ni tardía. No hay mal momento ni mala ubicación. Solo hay ganas, apetencia, necesidad de sonreír . Y de ser sonreídos. Quizás sea la diferencia entre lo cursi y lo bonito.



Son tres sílabas. El aire se escabulle entre dientes, pasa entre los superiores y los inferiores haciendo sonar hasta que la lengua, apoyada en el paladar lo bloquea y lo retiene. Luego, la lengua celosa, comienza a vibrar  se exhausta y cede ante el aire que vuelve a pasar, rozando los dientes, de arriba, y  de abajo... Y luego, dejar pasar todo el aire por la boca, sin tocar un diente si quiera. Son tres sílabas: Son-ri-sa

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