domingo, 31 de marzo de 2013
Brotes de olivo
Entre el césped entre el pasto y sobre el barro del campo, abajo del cerro, observado por el pico de una montaña y vislumbrado por la luna se ve. Bajo el manto de nubes y sobre un arroyo, rodeado del sonido del agua, de la corriente, sobre un muro de piedra, entre dos rostros, entre un par de palabras, de agradecimiento, en dos sonrisas se ve. En los hondo de un callejón alumbrado por una farola, un callejón que conduce a un camino encharcado, amurallado por plantas, atravesado por un riachuelo, un ruido de fluido puro inodoro e incoloro, en una mano al cuello se ve. En una guitarra, una voz, como hormiga que camina por tu espalda, en las flores que te maldicen muriendo celosas se ve al ser humano. Se ve justo lo que lo hace humano. Se ve lo incondicional, lo irrazonable, la entrega. Se ve a Dios. Se oye una voz entre las paredes de un edificio coronado con campanas, entre las columnas frente a un altar. Una voz ardiendo en resucitar a un mundo que se muere, que prende esa nueva luz que viene. Un canto que cuando mira la tierra y las tragedias observa, siente en su corazón el dolor de quien se muere. Una voz que salva a este mundo decadente y mantiene la esperanza de los muchos que la pierden. Se oye a quien baja de la cruz a tanto Cristo sufriente mientras los hombres miramos, impasivos e indolentes. Se oye un grito que desde el silencio, de un ser que su Dios retiene, porque se hace palabra que sin hablar se le entiende. Un grito que se torna en aleluya porque traduce la muerte, como el trigo que se pudre y de uno cientos vienen. Sonríe la tierra. Canta aleluya quien perdió la esperanza. Se espina la piel de quien escucha esas voces. Sueltan sus ojos tímidas lágrimas que aceleran la respiración. Sueltan las cristalinas opresiones en el pecho. Muestra ante su rostro el rostro de quien ama lo sórdido y lo hermoso, sin pretender recompensa alguna. De quien ama. De quien fue juzgado, sin haber sido escuchado, de quien entregó todo. Se entregó, se postró ante la muerte, el odio, la deshonra, la traición, la despreocupación y la injusticia con amor. De quien fue condenado por quien no le ha escuchado. Quién mostró amor incondicional. Se puede sentir el abrazo de una madre y un hijo. Las lágrimas que golpean a ritmo el tejido de los pantalones sobre una rodilla. Se siente la pasión. Es en lo humano en donde se encuentra el amor. Es el amor lo verdaderamente humano.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario