jueves, 27 de diciembre de 2012

Historia de unos botines

28 de Diciembre, 2011
-Hola. Eres Iván ¿No?
-Eh... Si.
-Buenas.
-¡Hola!
-¿Tú eres amigo de Inés, no?
-Si ¿¡Por!?- contestó entre risas.
-¿Te sigues hablando con ella? No te asustes no soy un espectro ni nada extraño- rió para calmar el                                 ambiente.
- Okey, okey. No, ya casi no hablo... Y tú eres...
-Quién sea yo no importa. Ahora mismo lo único que vas a poder saber de mi es lo que opine y lo que te haga reflexionar. No te cuestiones por qué sé lo que sé, si quiera por que te hablo, solo limítate a mantener la conversación. Parece justo ¿No?- Se pausó y continuó- ¿Qué tal te caía Inés?- Y al darse cuenta de la tensión del ambiente, añadió- No te preocupes, de verdad, tendrás tiempo después para preguntarme quién soy y por qué hago esto, creo que sería lo justo. Pero para ello tendrás que contestarme antes. ¿Qué te parece?
- Joder, que hablar contigo no es lo único que hago.
- Vale, vale -reía- ¿Qué tal te caía Inés?
-Pues superbien.
-¿Y como es aquello de que ya no hablas con ella?¿es una pena, no?
-Si, un poco...
-¿Dirías que la querías? En el sentido de verdad de querer.
-Si, pero no solo existe ella en mi vida ¿Me entiendes?
-Ya, te entiendo perfectamente. Créeme que lo hago.
-¿El qué?
-¿Sabes? Yo solo quiero, de querer, a 9 personas sin contar a mi familia. Y, no sé... si de verdad la quieres, ¿Por qué no insistir un poco?
-¡Okey!
-Ya sé que a veces se hace pesado, y a veces no te apetece nada, pero no sé... ¿Tú qué opinas?
-Que si, que super bien. Y mercy por el consejo
-No lo diga por ella, ni que sea tu centro ni mucho menos, pero por ti. Perder contacto con alguien que quieres... Ya lo dice Kase O: " Y si tratas de ser justo, solo es justo el corazón, los demás órganos tratarán de quitarle la razón". A veces, viene bien preocuparse por quien queremos, por experiencia propia de vida te lo digo. Y porque cosechas lo que siembras, pero si no siembras... Puedes elegir entre ignorarme y pensar que es una broma o que no sé de lo que hablo, o puedes reflexionar sobre lo que hemos hablado y ser consecuente. Confío en que sepas tomar la elección correcta.-sonrió- Con esto me despido de ti. Te deseo lo mejor en la vida. Cuidate, Iván.


lunes, 17 de diciembre de 2012

Bon voyage

Allí estábamos los dos. Parados en aquella parada de tren, aquella estación que tanto temía la ciudad. La estación central tenía una vidriera por techo y tablones de madera por suelo. La estación tenía dos carriles a los lados, ella se montaría en el tren de la izquierda y yo en el otro. Uno llevaba a la estación del Este y el otro a la estación del Oeste, destinos lo más lejos (a tu lado) posible.
       Cada uno le daba la espalda al carril al que minutos después se montaría. Yo clavaba las retinas en sus labios y ella su boca en mis pupilas. El ajetreo de la estación agitaba su larga melena hacia la izquierda. Vestía aquel ancho jersey con la carita que tanto me gustaba, sus zapatillas negras y tenía las manos escondidas en aquel bolsillo que sus nudillos empleaban como bunker. Yo, como no, con mi pañuelo al cuello, mis zapatillas rotas y mis vaqueros un tanto caídos  Si alguna vez hubiese tenido que imaginar esa despedida, quizás hubiese sido con un beso apasionado. Que fuese uno solo el que tomase el tren, o ella o yo. Y me lo hubiese imaginado que fuese una despedida forzada, que ninguno de los dos hubiésemos querido aceptar. Ella en mis brazos. Yo en su boca.

Era curiosa la idea de.... ¿Curiosa? ¡Triste! Triste era la idea de pensar que volveríamos a caminar por la misma acera sin, tal vez, mirarnos si quiera. Quizás debería explicaros que íbamos a hacer. Ella iba a tomar el tren que llevaba a la estación del Este y yo a la del Oeste, las estaciones más lejanas de la ciudad. Una vez nos bajásemos,  la ciudad no iba a creer que ella y yo nos conociésemos  Quizás un " Lo siento" tras un golpe en un día de calles rebosantes de trabajadores ajetreados. ¿Un "¿Tienes hora?" tal vez? Palabras vacías llenas de sonrisas tras una cara de "desconocido". O de lagrimas mas negras que azabache. Quizás un te quiero inesperado. O quizás no volver a preguntarme que tal estas. Quién sabe. La ciudad olvidó que nos queríamos. Fue elección de los dos... Tú por no querer, y yo por querer lo que te fuese más cómodo.