viernes, 25 de octubre de 2013
Gran, gran, pez
Últimamente me viene sucediendo que cada semana me comienza en un lunes que se me convierte en una cuenta atrás. Una cuenta atrás que comienzo con entusiasmo pensando: ¡Tan solo quedan 4 despertares más y ya es viernes! Y al día siguiente pienso: ¡Y ahora solo quedan 3! Y al siguiente despertar pienso: ¡Joder es que ya solo queda pasado mañana! Y el jueves, a lo largo del día pienso: ¡Mañana! ¡Ya mañana es viernes! Y el viernes... pues ya es viernes, y el sábado no hago cuenta atrás y el domingo tampoco, aunque a la noche si que pienso: Jolín... otra nueva semana. Pero al lunes siguiente... ¡Puf! Otra vez la cuenta atrás. Es curioso pero la cuenta atrás que me formulo cada día de la semana se me pasa meramente rápida. Es como si a las semanas las corriese la pólvora. A decir verdad, cuando comparto esta sensación que recientemente ha estado invadiendo parte de mi pensamiento la gente me dice, así con un tono como solemne y auxiliador, como si estuviese atravesando una crisis personal, cosas del estilo: "Deberías vivir los días más a fondo sin pensar tanto en que pasen"; u otras opiniones como que soy un obseso de la existencia en el espacio; u otros que simplemente me dicen "eso es que estás creciendo." No obstante, yo me pregunto....: ¿Acaso no les sucede a ustedes que hay tiempos breves que se les hacen eternos, y eternidades que le entran entre los dedos índice y gordo del pie? ¿Acaso no se han pasado un buen rato haciendo lo que más les gusta y se les ha pasado como en un soplido? ¿Y no han pensado que pudiera ser que lo que a mi me encante sea vivir, sin importarme que sea jueves, lunes, sábado, martes, viernes, domingo o miércoles?
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Santi, eso es que es que estás creciendo...
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