sábado, 14 de septiembre de 2013
Barquito de papel
Imagino que a veces no está de más plantearse lo contrario. Que... tal vez no sea duda e inseguridad, si no necesidad de confirmar si los cabos que amarran las velas de este barquito pesquero están tan fuertes como han de estar, que no viene mal revisar las sogas que al mástil se aprietan, quizás para comprobar o quizás para entender y recordar por qué las amarramos. Y en ocasiones encontramos un canalla polizón que se coló en la barca para sin palabras apoyar la mano en el hombro y tensar las sogas sin tocarlas. Imagino que revisar por qué este barco se empuja con la brisa nos hace tener presentes que fuimos nosotros los que zarpamos y no el viento quien de la tierra nos arrebató.
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