lunes, 21 de julio de 2014

Paso con paso

Es curioso ver como los niños cuando se conocen no se preguntan ni de que religión son, o cuanto cobran, o si son de tal o cual país. Es una información que les es prescindible porque los niños conocen la mas grande verdad que existe: que todos somos humanos. Que tenemos dos piernas, dos brazos, dos ojos y una boca para hablar y sonreír. Yo no creo que la gente que vive en Israel desee la muerte de la gente palestina. De hecho, no creo ni que les moleste que los palestinos vivan en la Franja de Gaza. Lo digo con el mismo convencimiento con el que digo que no creo que la gente de los Estados Unidos odia a Iraq, ni odió a Vietnam. De hecho, cada vez que lo pienso, creo que la gente que vive en Israel (por lo general) quiere que los palestinos tengan una casa en la que vivir, unas calles que pisar sin tener que mirar al cielo, ni escuchar atentamente si se acerca artillería, ni rezar a Allah por temor a que su vida llegue a fin a manos de una bomba. Al igual que muchos norteamericanos no quisieron la muerte de miles de vietnamitas, muchos ingleses no quisieron la invasión de la Malvinas, ni muchos rusos quisieron la ocupación de Afganistán, así como muchos alemanes no quisieron la muerte de millones de judíos, o como tampoco muchos estadounidenses quisieron la imposición de Pinochet en Chile, ni muchos españoles quisieran el encadenamiento de latinoamerica. Lo que quiero decir es que no hay que olvidar jamas que las banderas las cosimos las personas. Que tras cada país hay millones de personas que trabajan duro por tener algo de pan que llevar a sus hogares y repartir con alegría. Que tras cada guerra escondida en países, escudada tras el nombre de millones de personas que lo único que quieren es pasear por la calle sonriendo, hay en verdad los intereses de los dirigentes de estos paises. No hay que olvidar nuestra condición de humanos. No podemos olvidarnos que en cada país, sea el que sea, existen millones de personas que no quieren mas que caminar por la calle y ver el sol cuando amanece.

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