En estos tiempos que corren están teniendo lugar varios sucesos sin fecha ni repercusión clara y/o evidente, pero estos podrían agruparse en dos grupos:
Medidas y reformas gubernamentales
Protestas políticas ciudadanas
Y hemos de ser sinceros y condenar ambas acciones. Es evidente que las medidas y reformas gubernamentales están siendo nefastas y en escasas ocasiones benefician o velan por el bienestar de la ciudadanía. No obstante, no hemos de olvidar jamás que la política es una filosofía de reciprocidad y diálogo. Y con esto me remito a que las acciones que lleva acabo el gobierno tienen una respuesta por parte del pueblo, y las acciones que el pueblo lleva a cabo tienen una respuesta por parte del gobierno.
Las medidas y reformas gubernamentales están teniendo una índole de austeridad y no gasto, y las protestas políticas ciudadanas están teniendo carácter de manifestaciones poco fructíferas y sin resoluciones a proponer. A lo que con esto me refiero es que el gobierno lleva a cabo una reformas y unas medidas que, supongamos, no favorecen a la ciudadanía. La respuesta en estos días es salir a la calle y crear una manifestación sin ningún tipo de propuesta legislativa clara, es decir, simplemente acuden a las calles creando revuelo si ningún tipo de propuesta tangible, por ende, el único objetivo es una concienciación ciudadana. Lo cual no es un mal propósito desde luego, pero esta respuesta a la acción del gobierno, crea otra respuesta por parte del gobierno otra vez, y esta consiste en restricciones de libertad, dado que en estas manifestaciones suelen ocurrir hechos conflictivos permitiendo pasar leyes en contra de la libertad de la expresión de la ciudadanía.
Dado que vivimos en una democracia en la cual nuestra una elección libre de índole política y social, es el voto al partido que gobernará. Es por esto, por lo que, ciudadanos, os propongo una reforma social basada en la concienciación ciudadana si necesidad de que el gobierno comprenda, sin necesidad de demostrarles, simplemente basado en la comunicación entre nosotros mismos, y más aun que la tecnología nos impulsa, para que en las urnas, de golpe, se les revele, y no tengan defensa posible. Porque si conocen nuestro día a día, sabrán como frenarlo poco a poco.
Por eso, ciudadanos ¡Concienciaos!
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