miércoles, 3 de octubre de 2012
Vigía
Se paraba de pie en lo más alto del acantilado. Firme. Erguido. Rígido. Observaba marchar aquella vela esbelta y preciosa que empujaba la nave por lo largo del mar, aquella nave que hace 2 días había partido de una larga empresa, y exitosa. Los trpulantes de aquel navío habían sido firmes ayudantes, permanente apoyo y ayuda para ellos. Y para el. Hace dos días estaba aquella figura merodeando por lo alto del acantilado. Habíase prometido a si mismo velar por ellos, como ellos habian velado por el. El fuego de la minúscula hoguera chisporroteaba y las chispas volaban por lo alto del acantilado y era agradable ver como se apagaban mientras caian por el vacio del acantilado cayendo ya apagadas al mar, posandose algunas sobre las toscas piedras. Su fardo permanecia arrollado y sostenido por la cuerda de pita tensa que la abrazaba. Ese fardo lo habia empleado su difunto abuelo durante frías noches de invierno, y lo había hecho de piel de bestia, tras una triunfante noche de vela y caza. El crepúsculo iba tiñiendose de sombras pero permanecía, todavía, en el horizonte la grande presencia de aquella vela de aquel navio de aquellos compañeros que habian pisado recientemente el acantilado sobre el que permanecia de pie. Todavía no habian desparecido las nubes de la tempestad que hace escasos amaneceres habia atormentado los valles de la zona. El paisaje era hermoso. No había otra palabra. Hermoso. A lo lejos, una vez finalizado el crepúsculo, todavia podía verse el navió y su preciosa vela marcharse a lo lejos, iluminado por los fogones y lamparas que de el colgaban. El barco prometia no desparecer hasta dentro de 4 o 6 amaneceres, pero hasta que no fuese el viento, el tiempo y las circunstancias naturales que, el que ahora ejercía el papel de vigía, no podía cambiar, lo que impidiesen velar por su seguridad, la figura que se erguía sobre lo alto del acantilado, seguría manteniendose firme y en pie para asegurar la felicidad, y el bienestar de los que recientemente habian sido fuente de sonrisas, lágriamas y noches de reflexión, charla y salud.
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