viernes, 9 de noviembre de 2012

Enciendo una vela, ni en nombre de Dios, ni en nombre del diablo

-Tu jugaste conmigo, y te sigo queriendo. Quiero a una persona, te quiero a ti, no a un cumulo de virtudes. Sabes que te quier...

Sintió el seco golpe de la mano tiesa en su mejilla. Ella estaba apoyada en la cristalera que cubría las escalera de la vieja estación de trenes. La zona estaba medio transucrrida. La noche ya había caido hace bastantes minutos, y seguía cayendo al compás de las gotas. Su pelo se mojaba, el de él. Su flequillo iba  pegandose a la frente y las gotas pasaban por entre su pañuelo y su sudadera. Notaba el frío de las gotas cayendo por su espalda. Vió antes que nada, su rostro. Como apretaba la mandíbula y como cerraba los ojos. Como movía el hombro y hacia impactar la palma de su zurda mano en su mejilla. Un vidrio al suelo. Notaba como todo el poco calor que tenía en su cuerpo se concentraba en su mejilla. Quieto. Rígido. Duro. Quieto. Seguía en esa postura. Con los ojos cerrados. Más lluvia. 

- Dame otra...- decía en suspiros- Dame otra si necesitas para saber que te qu....- Otro vidrio al suelo.

Su cara estaba caliente. Es duro ser abofeteado por alguien a quien amas. Por alguien que ha jugado contigo, y por quien has llorado, y sonreído. Es duro. Mantenía sus manos en los bolsillos de la 
sudadera, como había hecho antes de todo el discurso. Su rostro estaba rojo. Ella mantenía los ojos cerrados. Sus ojos y los puños de él eran iguales. Prietos. Apretados. Unidos. Livianos. Apretados.

Es duro. Es duro recibir un golpe, y sentir la humedad de sus labios. Y sentir una lágrima que no es tuya rozando tus mejillas. Es precioso y es duro. Es horrible y suave. Es el precio de querer a alguien. Es el coste de no tener claro. Ni tu, ni el, ni yo, ni ella. Es el coste de amarte. Es el precio de ser querido. Es el golpe, y el beso pedido

No hay comentarios:

Publicar un comentario