miércoles, 12 de septiembre de 2012

Crónica de una muerte.

Es en estos momentos en los que uno comienza a plantearse, o mejor dicho, comienza a dejar de plantearse el sentido de la vida. Ya ningún esfuerzo es útil, amordazado mirándole entre ojo y ojo a la dama del alba, ya nada es útil. Cuando tan solo era un niño me imaginaba a aquella fuerza sobrenatural con el rostro oculto bajo un manto oscuro agarrando con su huesuda mano una herramienta de campo afilada para acecharse sobre su presa, y sin embargo, hoy, no muchos años más, después de dejar de ser un niño me veo frente a la decepción de conocer su verdadero aspecto, luciendo orgulloso el escudo de su nación al pecho, su gorra que demostraba superioridad en esa jerarquía espantosa, el cabello bien corto y peinado pelo a pelo, observando mi rostro herido, mientras sus labios untados en vaselina dejaban escapar de forma vacía una absurda pregunta formada por dos palabras: ¿Ultima voluntad? 


     ¿De verdad creía que eso me dolía? Una vez que has sido amordazado, has intentado evitar cualquier tipo de agresión hacia tu hermano pequeño o hacia tu madre, una vez te has puesto delante de las dos personas que más quieres para sacrificar tu vida para proteger la suya, mientras cinco hombres te señalaban con aquellas creadoras de muerte y sufrimiento, sabiendo que en cuanto tu cuerpo pálido e inerte cayese sobre la arena y la hierba, esas dos personas a las que obsequiabas con tu vida iban a caer contigo, todo deja de dolerte, y menos una bofetada. A veces me sorprende como se puede ser tan mentecato. Como puedes abofetear a alguien por haberte escupido el rostro, y no obstante ser tu mismo el que ha apresado a quien defendía a su familia, a la que me dio la vida y con el que la compartía, y amordazado en una silla que iba a reducir mi cuerpo a cenizas en cuanto mi ultima voluntad saliese de la comisura de mis labios. Resulta inútil preguntarle a alguien que será exterminado en breves momentos cual es su ultima voluntad, cuando por primera vez deja de preguntarse en que consiste esto, para que somos enviados... Resulta...
resulta...

                                                                   Dejó de resultar

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