jueves, 20 de septiembre de 2012
Es un sitio... optimista
Este verano he comenzado a practicar natación, en un centro municipal, por lo que puede asistir cualquier persona. Recientemente hablaba con una personita sobre este curioso lugar, el cual ella dice no gustarle mucho, pero podremos vivir con ello. Más tarde, le argumenté el porqué de mi gustar, el cual hoy definitivamente he rematado. Mi explicación viene a ser algo así: La piscina municipal es un lugar, por lo general, de poca comunicación y relación, quiero decir, las personas van, nadan (a su aire) y vuelven al vestuario, se duchan, se cambian y se marchan. Por lo qué la comunicación la podríamos llamar neutras, al igual que las hondas que sus personalidades desprenden, por lo que las únicas posibles transmisiones que varíen , por ley natural es decir: por la naturaleza del ser humano a los desconocidos pretendemos mostrarnos nuestro lado más agradable, varia de ser neutra a ser positiva. No quiere decir que la gente que vaya a la piscina no tenga problemas, ni que sea completamente feliz, pero por lo menos no demuestra estar triste o enfadad. Además es un lugar donde encontramos ejemplo de ayuda y servicio que me llega al fondo. Os pondría el ejemplo que le puse a la personita especial con la que hablé sobre este tema, un padre enseñando a su hijo pequeño a nadar, pero hoy he visto un ejemplo que me ha hecho sonreir, y ya sabeis lo especiales que son las sonrisas para mi. Cundo me retiraba después de nadar hora y media entraba al vestuario escuchando música y entro a las duchas. Cuando salgo recién duchado lo primero que encuentro es, un niño de uno 13 o 14 años en silla de ruedas. Lo primero que se me pasa por la cabeza en esa situación es: Pobre niño, que putada tiene que ser estar en plena jovialidad y no poder correr, caminar, usar la piernas... Pero acto seguido al ver que a su lado se encontraba una persona de unos 30 y algo años sentado cambiándose sonriendole, se me pasan por la cabeza un montón de cosas. Cosas cómo el valor que le echa mucha gente como ellos dos a la vida, y aunque a los 13 años no tengas movilidad en las piernas, sepas sonreír. O aunque tu hijo no tenga movimiento en las piernas, llevarle a nadar y sonreirle. No sé si me explico, muchos autores con los que estoy de acuerdo, dicen que las cosas más difíciles de describir son los sentimientos... Y bueno... es una senasación que.... No sé si me entenderéis pero es una de esas cosas que ensancha el alma. Personas como ellos dos son ejemplo en mi actuar.
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