Lo más curioso es que me recuerdo haberme visto corriendo por las calles de Barcelona, apresurado, a gran velocidad, esquivando escurridizos peatones. Corriendo con un cuaderno en la mano. Un cuaderno de lomo verde que poseía desde hace varios años ya. Ese cuaderno en el que tallé mi alma, ese en el que cada astilla y cada barniz quedó marcado. Me he visto corriendo con los cascos en la oreja, escuchando unas canciones...¡al mar! Y el calor solapado a la piel. Me he visto doblar esquina con habilidad de ladrón y pisar con fuerza sobre los adoquines. Me he visto vislumbrar el horizonte, ver la playa y la costa, la arena y las olas. Sonreír frenar y seguir. Me he visto buscándome en la playa, mirando entre los paseantes, y encontrándome Me he estrechado la mano mientras granitos de fina arena comenzaban a deslizar por el talón de mis pantalones para viajar de polizón en mis zapatillas. Me he entregado ese cuaderno en la mano y sentado sobre un bordillo de piedra, a dialogar conmigo mismo, mirándome ceño a ceño y frente a frente. Me he planteado si he hecho lo correcto, si estar allí, enfrente de mi en la costa catalana, viviendo de el ahorro y de la ilusión... Me he planteado la vida, la muerte, la felicidad, mi amargura, mi desasperación, mis estrellas, mis besos y mis caricias. He observado el blanco bañador de las bañistas en la costa. Me he revisado por dentro. He vuelto a escucharme esa canción, a encontrarme solo, pero conmigo. He vuelto a tenerte en la cabeza. He vuelto a pensar que es la vida, a donde la llevo, salgo de este ciclo de consumir tiempo... He perdido mis lineas en el horizonte, he vaciado mi mente, he cerrado los oídos y olfateado la sal del mar. He cruzado la ciudad de la punta a la otra para.... ¿Para? Para estar... Para ser, ser yo. Yo y conmigo. Y si conmigo solo no, contigo. Con quien quiero ser entero, con quien si no está no estoy. Me he puesto de pie, agarrado mis zapatillas, despellejado las medias y caminado sobre el barroso piso de la costa, he sido cosquilleado por las olas y distraído por voces de niños oleando a mi lado. He... he dialogado tanto conmigo... He mirado a las estrellas y paseado desnudo en mis pensamientos... Has cerrado los parpados ante el radiante sol y has caminado tan cautelosamente por mis neuronas.. He pensado tanto, he descubierto tanto en la ciudad... He contado tantos secreto a las paredes de la callejeante ciudad.. He despertado tarde e ido tal cual; pijama, sandalias, despeinado y sonrisa; a la orilla del mar a... Te he besado
viernes, 1 de febrero de 2013
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Aquellas olas podían ser las de Corinto, las de Marbella, Mallorca, Bariloche... Aquella marea podía ser la del Algarve, la de Mar del Plata, Bahía de Cochinos. Podía ser el agua cristalina del mediterráneo griego o las frías aguas del báltico. Hay granos de arena finitos y suaves como la seda, otros que esconden pequeñas caracolas y piezas bonitas bonitas. Hay playas cuya constelación es de piedras que dejan huecos entre ella. He visto costas con alfombras más blancas que las gaviotas, y otras, más sucias que las algas. He sentido el noqueo de olas en Mar del Plata, pero también he oído el susurro de las costas de Granada. Pero aquellas olas eran las catalanas. Las olas de Barcelona. En tantos sitios he leído cosas de Barcelona... Monumentos, lugares, plazas, parques, museos... He escuchado música acelerada. Otras músicas de ritmos más lentos y melosos. He oído riffs acelerados y repetitivos, y puentes más calmos y perpetrantes. Me han violado los tímpanos ritmos de bajos y platillos de baterías. He escuchado las palmas, panderetas, cajones, bongos... He oído voces suaves y otras potentes. Me han hecho poner en erupción los poros de mi piel tantos diferentes ritmos... He visto gente apresurada, he visto gente correr y gente llegando tarde a destinos... ¿Te besé?
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