sábado, 16 de febrero de 2013

No un coloso

A menudo había leído en libros y revistas que es con el adjetivo increíble  de la negación de creer, no creíble  con el que se describían a héroes y a colosos. A bestias sanguinarias y a hombres moldados por los dioses y dotados de una astucia suprema. Además había escuchado este adjetivo cualificar la capacidad de ciertos autores de transmitir tanta profundidad en un texto. Había escuchado atribuir a Lorca, a Calderón, a Tolstoi y a Camus este adjetivo. En otras circunstancias lo había escuchado usar como sinónimo de bárbaro, terrible u horroroso, pero siempre prefería buscarle lo bonito, lo agradable. También había visto en películas usar este determinante para describir a esbeltas mujeres, para cualificar a Audrey Hepburn, a Grace Kelly, a Bette Davis... Increíble es la palabra con la que habían descrito tantos críticos los planos de Kubrick, los contextos de Hitchcock. Increíble era la palabra del arte,  de lo bello, de lo admirable. Increíble había sido el adjetivo con el que definir el sumum y el clímax  lo inalcanzable y lo inhumano. Increíble era digno de admirar. Increíble había sido uno de mis más preciados determinantes. Increíble había sido la palabra con la que ella había descrito mi capacidad de ser cercano, de transmitir confianza. Había sido el adjetivo que usó para mencionar esos abrazos que hacían que se le estremeciese el alma. La que usó para dotar a mi fuerza y a mi poder de emocionar, que aunque nuestros encuentros fuesen una vez  cada ella que sabe cuantas semanas y de forma pasajera, con tan solo una mirada le transmitía paz. Y que según ella, es algo que pocas personas pueden lograr, que según ella, es un don. Ella sabía que siempre había estado ahí, sabía que estoy, y sabía que estaré. Así que, me dijo, solo podía darme las gracias porque cuando se trataba de mi... las palabras apenas eran necesarias y se sentía acogida. Y que ella también me quería  Muchísimo. Y me deseó las buenas noches. Increíble era que solo pudiese contestarla con una sonrisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario