sábado, 6 de abril de 2013

16 Toneladas

Un beso de cuchillo. Caricia de filo y goteo de pasión. De rojo pasión. De rojo. Un tajo desgarrador que va rasgando tendón por tendón cortando las cuerdas del telón dejándolo cerrar por su propio peso, en un instante. Se mancha la vista del espectador del rojo del telón. El cosquilleo de un filo, una tierna punzada. Se inundan los ojos lo blanco de rojo, todo toma un color oscuro, un rojo enfermizo. Esquizofrenia. Horror. No puedo vivir, no he de morir. Locura. Psicopatía. Vuela el alma  de una pobre criatura entre las grietas que un filoso metal ha marcado amando su cuerpo. Riega de dolor todo lo que encuentra a su paso, buscando quizás la salida, la esperanza, la vida. O busca, quien sabe, el camino más rápido hacia la muerte, olvidar el dolor, matar a la muerte. "Tranquilo... sonríe." Tiñese el suelo del color de las amapolas, del amor. Manchan sus atravesados pies el camino que recorre en busca de esperanza. Un último suspiro. Y otro último más, y otro... y otro pensando que es el último. Desando por Dios que sea el último. ¡Qué sea el último, joder! Cayendo en los brazos de la dama blanca, la dama de la noche y la ineternidad  Dejándose acariciar el rostro por los fríos dedos, por el suave filo, de la encapuchada señora. Un tacto que eriza todos los restos de piel que en su cuerpo queda, erizando toda parte fría del cuerpo que no ha sido vestida en harapos de sangre. Una caricia que va brotando tras si una huella, un rastro, un camino de sangre. Sangre... Ríe  Estalla. ¡Que rías  Tajo. Punzada. Herida. Corte. Profundo. Un frío que atraviesa costilla por costilla. ¿Tocas el frío ¿Sientes el dolor?¿Lo sientes de corazón, en él?¡Que rías te digo! Una fuente de agua roja, apagada. Una fuente viva de rosas fundidas y de rojos tulipanes. Pétalos por todas partes. Pétalos rojos, fundidos, de cera. Unos ojos que miran suplicando piedad. Esquizofrénicos.¿Sabes dónde estás, quién eres?¿Sabes lo que quieres?¿Si?¿No? Entonces... ¿Por qué temes? Un paseo de los labios por el cuello, un paseo hondo y profundo. No temas. Sonríe  Tensalos. Liberémosles. Liberar el trapecio, dar rienda suelta al músculo escaleno. Destensar la yugular interna. Chocar con el cartílago cricoides, pero bueno, que más da. Nos lo llevamos también. Un paseo de un lado al otro. Un movimiento de izquierda a derecha. Y después de arriba a abajo. Un golpe contra el suelo. Un bote, otro bote, y rodar... Tu cabeza a sus pies. Y tu cuerpo entre sus manos. Entres sus blanquecinos y congelados brazos. Los brazos del alba. Observa, atento, con tus ojos al nivel del suelo, el suelo. Observa el campo de rosas que has creado. Tulipanes, amapolas, rosas florecientes de besos, de caricias, de mimos de una daga. Un beso de la muerte. El abrazo del dolor. Obsérvalo  Se consciente. Ríete. No importa. Ya no queda de ti más que un amasijo de carnes enredadas a los brazos de tu depredador, colgando en los huesos de la muerte, de tu maestro. Eres un sucio títere... Mira a que te redimes. No eres capaz si quiera de apreciar este precios escenario que has creado, este escenario que no es más que tu. Lo has creado con tus propias manos. Es sangre de tu sangre. Lo has hecho con el amor de los besos, con abrazos, con caricias. Has besado el hierro, y sido acariciado por la escarcha. No temas. O tiembla. Tiembla, porque no queda salida. Solo espera. Quien sabe. No pienses. Espera simplemente la pisada de unas heladas falanges y metatarsianos. No temas. O vuélvete loco. Espera que tu racionalidad sea aplastada por un pie huesudo que ya ha besado todas las partes de tu cuerpo  Que ha hecho de ellas un desfile de rojas aves que revoloteaban y han anidado a tu alrededor. Aves de sangre. Alas de dolor. No esperes. O espera. No tengas miedo. O púdrete en el horror. Esquizofrénico. Paranoico. Sangrienta y melosa paranoia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario