lunes, 8 de abril de 2013

Oda

Quisiera saber cantar
como cantan los ruiseñores,
y en medio de las noches
presentarme en tu hibernar.

Quisiera poder volar,
como el viento en la mañana,
como aliento por tu boca.
Ser: el frío que te toca;
Amanecer en tu camas.

Quisiera saber cantar,
y con seis hilos de cobre
entonar de modo pobre
el sonido de una trova.
El estruendo de sonata,
o la sonrisa de las flores.
Ahuyentar, ya, los temores
a la lectura de una carta.

Marinero, enséñame
a surcar todas las olas,
a remar en las galeras,
a izar bien las bandera,
respirar brisa que sopla.
Marinero, compartamos:
En las islas con que soñamos
un día el ancla anclar;
Nuestras ganas al soñar;
Nuestro hermoso sonreír;
El precioso porvenir
y las ganas por vivir.

Y apoyarnos a babor
en banquetas de madera,
respirar de honda manera
la salina y el vapor.
La brisa del mar marina.
Y la ira de Poseidón.

Quisiera saber cantar,
ser canto y vida fuerte.
Ser orilla suave y mar.
Ser conjunto, y serlo siempre.

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