martes, 28 de mayo de 2013
Alergia
Como un folio en un escritorio, blanco como alma en pena. Mimetizado con las nubes y con el limbo camuflado es su abrigo y su linaje, como un copo de nieve que en el viento frío baila y merodea. Suave es Nietzsche como el aceite corporal, o como el tacto de un amante. Suave como la arena fina volando entre los dedos en la mar, como la seda y como el agua. Merodea Nietzsche por los rincones de mi cuarto y cuando menos me lo espero bajo mi escritorio o sobre la cama rescata del vacío una mirada, ni de pena ni de calma, ni de angustia ni de rabia, una mirada vacía que me rasga las pupilas en busca de un mimo de una mano que acaricie su nuca, en busca de una caricia cotidiana previa a un ronroneo. Merodeador en mi pasillo es Nieztsche que la vista me alegra, como un fantasma, un ánima, hace acto de presencia en mi hogar con su estancia y con su mirada ausente, con sus pasos lentos, detenidos y atentos. Nietzsche es diminuto, son dos meses de vida que a penas cinco kilos llega a pesar, como una piedra en el acantilado de la costa se siente Nietzsche en la casa y es tranquilo y apacible en su ínfima diminutez. Siempre dispuesto a un juego, al tacto y la cosquilla, siempre calmo y preparado para estallar, si se le concede el gusto. Me lo encuentro entre mis libros jugueteando, observando páginas de crítica y argumentación, con cara de inocencia mi enfado suprimiendo y volviendo en calma y ternura el cansancio de una jornada agotadora. En toda ocasión Nietzsche reserva en su bello un espacio despeinado aclamando unos dedos que lo acaricien al peinar, y se distraiga alguien de su rutina para tan bello ser y tan perfecta criatura con detenimiento observar. Nietzsche es un sueño en mi suelo, es un gato singular. Existen hombres despiadados de índole animal, y existen animales que, en su puesto, son presas del amar. Depredador del tacto es Nietzsche en mi regazo apoyado, contrapuesto al atardecer, al aura nocturna que por mi ventana invade, y Nietzsche, blanco y puro, un haz de contraste deja. Nieztsche es suave como el agua y la seda. Como un copo, blanco Nietzsche es. Y como un copo se derrite en mis brazos, se funde y se vuelve realidad, con un estornudo vuela en polvo Nietzsche. Nietzsche, pelaje, gato y animal.
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